Portugal interior

Cuando nos perdimos en el interior de Portugal

La idea inicial no era perdernos. La dirección estaba clara: Coimbra. La excusa del viaje fue que mi hermano se iba a vivir por un tiempo para un intercambio universitario y necesitábamos encontrar una habitación. Así que salimos de Ourense en coche y con una idea fija de la ruta que queríamos hacer. Evitar Oporto y la autopista atlántica era una prioridad para no tener que pagar peajes –que no son simbólicos precisamente-.

En cuanto cruzamos la frontera con Portugal empezó la aventura. En otro momento de mi vida hubiera dicho que empezaron los problemas, pero desde luego no es la óptica adecuada si uno quiere disfrutar la vida en vez de sufrirla. Resultó que toda la ruta que teníamos planificada como carretera secundaria no lo era, era carretera de pago tras la recesión en Portugal. Una de la brillantes políticas de austeridad que han decidido implementar, fue hacer que casi todas las rutas que están en buenas condiciones tengan la maquinita para pedirte por las buenas que pagues. Si no estás de acuerdo, siempre hay alguna cámara para sacar una foto a la matrícula del coche y poder así pedirte por las malas y con recargo económico la misma cosa. Nos encontramos con la novedad un quilómetro pasada la frontera –bueno, al menos había un pequeño trayecto de regalo-. Básicamente, no estábamos dispuestos a pagar.

Norte interior Portugal

Decidimos llegar a Coimbra por las pequeñas carreteras de los pueblos interiores de Portugal. A la antigua usanza, preguntamos una significativa cantidad de veces a paisanos por dónde deberíamos ir. Dimos varias vueltas a las rotondas, volvimos para atrás, preguntamos de nuevo… No tiene precio para ver las caras de la gente que te ve pasar por un lugar por segunda o tercera vez. Y lo más gracioso era tener que  preguntarle a esa persona desconcertada por haberte visto pasar varias veces en cuestión de minutos la dirección que debes tomar. Apenas nos podíamos aguantar la risa -y estos ratitos, pues se los queda uno-.

Continuamos camino por la región de Alto Douro, que es dónde están los viñedos del famoso vino de Oporto, que es muy reconocido en todo el mundo tanto por su calidad como por su especificidad -el vino verde es oriundo de esta zona-. A medida que íbamos avanzando nos quedábamos más perplejos. Los caminos iban haciéndose cada vez más inhóspitos hasta el punto de que nos empezaba a dar angustia cruzarnos con otro coche con las laderas dejándose ver desde las ventanillas del coche. Parecía que nos estaba tragando el paisaje.

Portugal Vino

Probablemente el gran choque que nos produjo tener enfrente esa bellísima inmensidad era directamente proporcional a la sorpresa de no estar esperando ese tour… Nosotros simplemente queríamos llegar a Coimbra de la forma más fácil y barata, y de repente los avatares de la vida nos empujaron a meternos entre viñedos. Sin duda lo que nos llamó enormemente la atención fue ver todas las montañas labradas desde la base hasta la cumbre. Yo he nacido en zona vinícola y nunca había visto tal obra de arte. ¡No había practicamente espacios sin cultivar! Estaba todo aprovechado al milímetro y lucía con un verde deslumbrante.

Me resulta difícil de creer que haya nacido tan cerca de este lugar sin tener la más mínima idea del encanto que posee. He vivido en Portugal casi un año y nadie me recomendó esta zona ni escuché nombrarla en ninguna ocasión -es evidente que está completamente afuera de los circuitos turísticos-. Cuando nos topamos con este regalo, no pudimos menos que agradecer a la caprichosa causalidad que nos hizo llegar cuatro horas tarde a destino.

3 thoughts on “Cuando nos perdimos en el interior de Portugal”

  1. Qué pasada de paisajes… Yo también soy de las que piensa que las carreteras secundarias son la mejor opción si quieres sorprenderte y que tu viaje te regale momentos geniales. Enhorabuena y qué envidia! A mí me pasó algo muy parecido en La Toscana.

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