Al-Ándalus II: Granada, último eslabón árabe

Segunda vez en Granada. La vez anterior, no tuve la oportunidad de visitar la Alhambra por adentro, y sabía que ese motivo me haría regresar en un futuro. Fui a visitar a una amiga, y no incluí en mis planes una reserva para la visita del monumento, así que después de un buen rato en la infinita cola de la entrada y atormentada por un sol que amenazaba con soldarme a la tierra, abandoné. Dediqué todo mi tiempo a pasear por la ciudad. Mi amiga vivía en el barrio del Albaicín, que resultó ser mi zona preferida de la ciudad. Sus calles empedradas y sus edificios blancos ganan atractivo al estar en largas y empinadas cuestas. Si a mitad de calle necesitas parar a tomar un respiro, la visual que tienes para cualquiera de ambos lados, hará que te detengas en una acera para observar con detenimiento cada uno de los detalles de la calle. El barrio está construido en la ladera de una montaña, y cuando llegas a la cima aparecen ante tus ojos unas panorámicas que recompensan tu esfuerzo.

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Si tus piernas te piden más, puedes seguir caminando hacia el barrio del Sacromonte, muy conocido por sus cuevas. En la entrada te encontrarás algunas de ellas preparadas para el turismo, convertidas en bares y tablados flamencos. Si tienes unas horas libres, te recomiendo que continúes alguna de las rutas de senderismo que se adentran hacia Sierra Morena, ya que además de disfrutar del paisaje, podrás encontrar otro tipo de cuevas: las que todavía están habitadas. Es una clase de construcción muy singular, que atrajo a cientos de extranjeros en las últimas décadas con el objetivo de vivir en un espacio único. El origen de estas cuevas no está muy claro, pero se cree que comenzaron a excavarse en el siglo XVI, cuando los musulmanes y los judíos fueron expulsados por los Reyes Católicos. Los gitanos originarios de la India y de costumbre nómada también se instalaron en el Sacromonte, inspirando unos siglos más tarde el libro del Romancero Gitano de Federico García Lorca.

DSC_0060_FGranada posee una de las Universidades con más importancia histórica de España, y con su pequeño tamaño disfruta de una efervescencia cultural todos los días del año. La afluencia de sus estudiantes le otorga un ambiente relajado y alegre, aunque somos fundamentalmente los turistas y/o viajeros, quienes imponemos una importante dosis de invasión callejera (notoria precisamente por el tamaño de la zona histórica granadina). Si bien el misticismo de esta ciudad llama por sí solo, suele ser la joya andalusí por excelencia la que despierta el interés de quienes la escogemos como destino.

DSC_0002_01_FLa Alhambra está formada por jardines, palacios y la fortaleza (alcázar) que servía como alojamiento al monarca y a la corte del Reino Nazarí de Granada. Este reino fue el último Estado musulmán de la península Ibérica, derrotado por los Reyes Católicos en 1492 (el mismo año de la invasión de América, financiada por los mismos reyes). Tras varios siglos de reconquista, y quedando este último reducto en manos árabes, los reyes Fernando e Isabel decidieron aprovechar las querellas internas que sufría el Reino Nazarí para ganar la batalla. Fue por lo tanto la pequeña ciudadela de la Alhambra el último vestigio de resistencia de la antigua al-Ándalus, y es hoy en día uno de los monumentos mejor conservados de la época. Sobran palabras para explicar la ostentosa arquitectura de los palacios, los colores y formas de los característicos azulejos que revisten las estancias así como las vistas privilegiadas del valle de Granada, donde se asienta la ciudad. Este es uno de esos casos en los que se puede aplicar un refrán: Una imagen vale más que mil palabras, aunque en este caso son varias imágenes.

[alert type=”success” close=”false”]Para visitar la Alhambra, se debe hacer una reserva con anterioridad para evitar horas de cola (o incluso pueden estar las entradas agotadas a primera hora del día). El precio de la entrada diurna completa es de 14 euros, aunque puedes conseguir algún descuento si cumples con alguna de las condiciones especiales que especifican a la hora del pago. Yo con Carnet Joven la obtuve por 10 euros.Recuerda que debes canjear en la entrada el ticket electrónico que imprimas después de la compra, y debes presentar la tarjeta de crédito que hayas usado y los carnets pertinentes a los descuentos que hayas recibido. Necesitarás al menos cuatro horas para recorrer toda la Alhambra. Y como última recomendación te sugerimos que estés en los Palacios Nazaries a la hora exacta que te fue asignada, ya que de otro modo pueden negarte la entrada (nosotros tuvimos suerte y nos la modificaron). Después de toda esta burocracia, colas y multitudes, puedo prometer y prometo que merece la pena.[/alert]

 

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