EnDondeSea

Blog de rutinas, viajes y pensamientos

Manila y el otro orden de las cosas
Filipinas

Manila y el otro orden de las cosas

Aterrizamos en Manila con ese tipo de turbulencias que hacen que le reces a los dioses en los que no crees para que ninguna de las alas rocen la pista. Bajamos las escaleras del avión con los ojos abiertos de par en par, para tratar de absorber en una bocanada de aire, algo de lo que nos esperaba en esta zona tan insólita de nuestra bitácora viajera. Pisamos Asia con la misma ilusión que cualquier criatura espera una larga noche antes de salir de excursión por la mañana.

Nos sellan el pasaporte casi sin mirarnos a la cara. Continuamos a paso lento, con el mismo tipo de sonrisa que te deja una droga alucinógena. Recogemos nuestro equipaje y atravesamos la puerta imbuidos por la sensación de estar disfrutando uno de esos sueños que parecen reales… hasta que ¡bum! Te suena el despertador.

–  Sami, el cajero no me deja sacar dinero.
–  ¿Cómo que no? ¡Imposible! ¡Prueba en otro!
–  Este tampoco me deja…
–  ¡Prueba en todos!

Había seis cajeros y ninguno quiso expedir las malditas hojas de colores por la que la gente despelleja sus vidas. Ironías aparte, nosotros estábamos a punto de convertirnos en gente también. Nos quedaban veinte euros en un billete que atesorábamos por aquello de “por si acaso”, y si acaso, nos vino a esperar al primer destino del viaje. Cambiamos el billete con recelo y nos dirigimos al puesto de información de la terminal con cara de habernos despertado con un jarrón de agua fría. Nos dan un mapa y un par de indicaciones para llegar a la casa de nuestra anfitriona de couchsurfing y dejamos el mostrador decididos a no hacerle caso. Las dos posibilidades que nos ofrecieron consistían en pagar precios desorbitados y nosotros teníamos el cambio de los veinte euros como único presupuesto hasta nuevo aviso.

manila

Dejamos a la mafia de los taxistas atrás y salimos de las inmediaciones del aeropuerto. Hago autoestop casi sin mirar hacia los coches y en menos de cinco segundos nos frena una chica preguntándonos a dónde vamos. Nos subimos y comienza a hacernos preguntas con un altísimo nivel de inglés. Se ríe con cada respuesta que damos. Hace un desvío para llevarnos al barrio en el que nos hospedamos, y le cuesta una media hora de atasco en la cual no protestó, no resopló y ni frunció el ceño en ningún momento. El tránsito carecía que cualquier tipo de sentido. Sentía la necesidad de cerrar lo ojos para no ver todos los posibles accidentes que estaban a punto de producirse en mi lógica vial. Mientras, la chica seguía charlando y sonriendo en medio del caos. Con ayuda del GPS, nos dejó en la puerta de casa y nos despidió gritando adioses y buena suerte. Acabábamos de presenciar un primer esbozo de Filipinas. Amable, caótica, sofocante, alegre. Con el paso de los días y de las semanas, corroboramos lo acertada que fue esa primera impresión.

Llamamos desde la puerta por el único nombre que teníamos anotado y salen a recibirnos un alemán y una pareja española que estaba finalizando su viaje por el país. María e Iván habían vivido en Nueva Zelanda y en China y ahora estaban recorriendo Asia en bicicleta. Conectamos en seguida. Me hubiera quedado días charlando con ellos pero se iban a Vietnam aquella misma tarde y nos despedimos después de un rico intercambio de consejos y experiencias. El viaje, a veces, te regala estos momentos finitos, inolvidables. Y otras veces, te obliga a compartir interminables días con gente insoportable a la que desearías no haberte cruzado jamás. He ahí el aprendizaje.

Parañaque se convierte en nuestro centro de operaciones en Manila. Es un barrio alejado del centro sin atractivos turísticos. Queríamos captarle la esencia a Manila y estábamos en un buen lugar para comenzar, ya que no ibamos a encontrar nada que se salga de lo cotidiano. Salimos por la puerta a explorar la zona y las mariposas en mi estómago revoloteaban frenéticas. Me resulta curioso sentir que tal sensación sólo se manifiesta cuando me enamoro, cuando estoy a punto de encontrarme con un ser querido después de mucho tiempo y cuando viajo. ¿Será entonces que lo que siento por los viajes es amor? Mientras despejo la duda, cuento con la certeza de que el acto de viajar me hace amar más al mundo, a la gente que lo habita y a mi persona. También hace que me enamore más de Ariel.

yipney manila

En cuanto salimos del condominio, nos dimos cuenta de que no hay aceras y de que somos los únicos que estamos caminando. La gente sale de sus casas y espera a que pase el primer triciclo o jeepney, que aunque viajen apiñados, parecen preferirlo antes que echar el cuerpo a las calles. Todos los transportes públicos y taxis hacen sonar la bocina al pasar a nuestro lado grintando ‘Do you want a ride mum?’ Se me escapaba la risa. ¡No entendía porque siempre dirigían la pregunta hacia mí a golpe de ‘Mum’! Estábamos confundidos entre el calor pegajoso, los humos negros que salían de los múltiples tubos de escape directos a nuestros pulmones, el ruído de los motores trucados y la velocidad de los vehículos pasando a milímetros de nuestros pies.

Buscamos algo para comer y nos encontramos rápidamente con una karindería, tan típicas en Filipinas. Se podría decir que una karindería es como el patio de una casa en el que colocan en una repisa diferentes ollas con comida casera. Puedes ir levantando las tapas para ver si tiene buena pinta y te apetece quedarte a comer. En Galicia, levantar las tapas de las ollas cuando no estás en confianza, es un acto de muy mala educación, así que me costó acostumbrarme a este acto. Producto del mareo mental que teníamos encima, vimos todo delicioso y nos quedamos. Después, agotados por el viaje y los nuevos estímulos, decidimos ponerle fin al día.

manila karinderia

Manila es una ciudad que se ha visto subyugada por diferentes imperios a lo largo de la historia. Si me paro a pensarla un rato me doy cuenta del porqué decidí no borrarla de nuestro itinerario. No hemos querido escaparle a pesar de las muchas recomendaciones que escuchamos en su contra.

Filipinas, fue conquistada por el Imperio Español en el siglo XVI y Manila pasó a ser el centro de operaciones de la colonia. Los nuevos ocupantes expandieron el catolicismo e hicieron buenos esfuerzos por diluir la cultura originaria, como en tantos otros lugares. A sus habitantes les otorgaron nombres y apellidos de origen español, muchos de ellos de carácter burlesco para humillarlos. Se pueden encontrar apellidos como Tornado, Orines o Feria.

manila intramuros

Tres siglos después de la conquista, y hartos del dominio español, se levantaron en armas y consiguieron la República de Filipinas en 1899, pionera en el continente asiático, pero sólo les duró unos días. España le cedió el territorio a Estados Unidos ,y estos, enseguida desembarcaron en el país para ocuparse de lo que les pertenecía. Encarcelaron a los líderes de la revolución y ocuparon el país hasta la Segunda Guerra Mundial. La ferocidad con la que trataron a estas gentes, superó incluso a la de los antiguos colonos, aumentando los niveles de pobreza desmesuradamente en pocos años. Trajeron a profesores para ‘educarlos’ y difundir su cultura a través de los tomasitos. En el año 1941, Filipinas fue ocupada por los japoneses y proclamaron la II República. Quienes no la aceptaron fueron encarcelados y asesinados. Manila fue la ciudad más devastada por la Segunda Guerra Mundial.

Toda la zona colonial española quedó en ruinas excepto la Iglesia de San Agustín, que hoy atesoran como único patrimonio histórico en la ciudad. Después de este terrible episodio que marcó para siempre a este pueblo, los Estados Unidos, fantásticos héroes de guerra, regresaron para liberalos del domino japonés y les concedieron su independencia política aunque se las arreglaron para seguir teniendo privilegios económicos. En la década de los sesenta vivieron un régimen autoritario por más de veinte años: cortesía de Ferdinand Marcos. Y desde esa misma década, Filipinas vive a día de hoy, el conflicto armado más antiguo del mundo en la zona de Mindanao. Este país es de los mayores ejemplos de resilencia que he conocido, y Manila, es de algún modo es el lugar más adecuado para profundizar estos aspectos históricos.

intramuros manila

En nuestro segundo día, decidimos visitar el barrio de Intramuros para verle la cara falsa a la ciudad, la que quisieron dibujarnos a los turistas para que nos saquemos la foto. Son apenas dos calles cuidadas y pulcras que simulan los edificios de la época colonial que había antes de las bombas. Cuando te animas a caminar más allá de la zona de cota, te encuentras con Manila. Caótica, ruidosa, desaliñada.

manila intramuros

Así es Manila y así hay que quererla, porque los lugares no siempre guardan la estética que dictan los estándares de belleza, y no por ello vamos a negarles una oportunidad. Si les dedicamos un poco de tiempo, veremos que tienen mucho para ofrecer. Después de argumentar todo a su favor, de tratar se buscarle la esencia, la capital filipina nos abofeteó con cinco horas de atasco en quince quilómetros de recorrido hacia la estación de autobuses. ¡No nos iba a dejar así, sólo con un dulce sabor! Nos mostró su cara más agria, pero nos mantuvimos firmes. Esa es Manila, y así como es, hemos querido conocerla.

Escrito por Endondesea

Sin comentarios

Please Post Your Comments & Reviews

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  • Hace dos días que no cabemos dentro del cuerpo de felicidad.
••
Hace dos días que decidimos darle hogar a esta hermosa gatita abandonada hasta que podamos encontrar su familia definitiva. ••
Hace dos días que hay una dosis extra de amor yendo y viniendo.
  • Hace un par de meses que llegamos a #Irlanda y nuestra vida está cambiando a pasos acelerados. La música se está convirtiendo en uno de los componentes más importantes de nuestros días, especialmente en los de Ariel. Esta cara de felicidad lo dice todo. #music #lifeismusic #purelove #rutinas
  • ** Cuando te unes en una session y alguien más haciendo arte detrás de ti. Qué regalo vivir en #Irlanda.**
#travelblogger #musicaltradition #countyclare #art #drawing #ireland #green #travelgram #instaart
  • **De nuevo escuchando las bellas #sessions en los #pubs de #Irlanda. Explosión de #alegría.**
#comingback #happiness #music #traditional #folk #musicaltradition #staticlife #lovemusic
  • **La #bluelagoon es uno de esos lugares que son más deslumbrantes en vivo que en las mejores #fotografías. #Islandia es un #sueño! Me siento maravillosamente agradecida por haber podido verla, vivirla, sentirla.**
#iceland #Islandia #northernlights #soñar #aguastermales #hotsprings #traveltoiceland #traveltheworld #instatravel #instagram #travelgram #europe #endondesea #viajeros #viajar #vivir
  • **Dejamos atrás #Copenhague, la bella capital danesa que trata de salirse de los moldes de la perfecta democracia, del perfecto orden. Nos gustó, no nos enamoró y jamás la eligiriamos para #vivir.**
  • **Paseando por #christiania, el lugar más curioso de la ciudad de #Copenhague. Se trata de una vieja base militar que fue #ocupada en los #setenta para construir un espacio #libre del control del #estado.**
#instatravel #través#travelgram #Dinamarca
Close