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El sur de Luzón y el encuentro con la palabra de Dios
Filipinas

El sur de Luzón y el encuentro con la palabra de Dios

Llegamos a Filipinas sin un plan establecido. Lo único que sabíamos es que el viaje sería lento, como solemos hacerlo, y que por tanto solo abarcaríamos una pequeña parte de Filipinas. Tras dedicarle un par de días a Manila y al darnos cuenta de que todo lo que escuchamos sobre la capital no había coincidido con nuestra experiencia, decidimos descartar todas las recomendaciones y consejos que fuimos recopilando en los últimos meses. Los puntos más concurridos del país como Palawan, las Visayas Occidentales y las famosas terrazas de arroz de Banaue que tantas veces nos advirtieron a la de ‘no podéis dejar de ir’ se quedaron en estado de espera de un futuro viaje.

Nos pusimos una meta: conocer la cara B de Filipinas. Nos generaba una curiosidad tremenda la casi ausencia de información sobre las Visayas Orientales. Todo lo que encontramos en internet nos dirigía hacia sus islas vecinas y queríamos saber porqué esta parte del país estaba fuera de los itinerarios e incluso de las guías.

Nos subimos a un autobús destartalado que nos llevaría desde Manila a Legazpi durante la noche. Aquella vieja lata, alcanzó tal velocidad que nos dejó con los ojos abiertos todo el eterno viaje. Se movía para todos lados, frenaba repentinamente tras varios bocinazos y adelantaba en curvas en las que no había ningún tipo de visibilidad. Pensamos que el conductor era un potencial suicida. Después de varios viajes en autobús por el país, nos dimos cuenta que era un rasgo cultural más de Filipinas.

Finalmente, cuando se hizo de día, la velocidad del autobús amainó y pudimos relajarnos observando por primera vez el aspecto de la Filipinas rural. Ese característico verde que sólo se encuentra en los trópicos bordeaba los campos de arroz inundados, la pequeñas chabolas de bambú y palma competían con las casitas de colores de origen colonial y cientos de motos y tuk-tuk marcaban el compás. Con la cara pegada a la ventanilla, se empezaron a filtrar en mi mente imágenes de Guatemala. ¡Hasta las caras se me hacían semejantes! Había claramente ciertos aspectos que me hacían caer en la cuenta de que estaba en Asia, pero al mismo tiempo me resultaba difícil ubicarme en el Sudeste Asiático… Todavía no hemos ido a Península Indochina, pero sospecho que debe haber una gran diferencia entre este país y sus vecinos peninsulares.

Legazpi

Legazpi es una pequeña ciudad ubicada en el sur de Luzón y es famosa por su increíble volcán, catalogado como el más simétrico del mundo. La ciudad nos recibió con buen clima y en obras. Encontramos una habitación en uno de los pocos hostales económicos y advertimos con sorpresa que la mayoría de los inquilinos eran locales. Salimos a la calle y confirmamos la falta de turismo por la zona, dado que mucha gente nos clavaba la mirada y nos saludaba con ilusión. Recorrimos los numerosos mercados de frutas, que llamaban nuestra atención con sus variados colores y nos fuimos a descansar de la estresante noche.

frutas filipinas

Aunque como urbe, Legazpi no tiene ningún rasgo caracterísitco destacable, es muy impactante ver el enorme volcán de fondo mientras caminas por la ciudad. Aparentemente, hay muchas actividades en la naturaleza para disfrutar en la inmediaciones del volcán, pero al día siguiente de nuestra llegada comenzó a llover sin pausa y decidimos seguir camino. Todavía me entristece no haber podido probar la tirolina, pero el clima manda más que nada el mundo.

Nos dirigimos a la estación de autobuses en tuk-tuk y cuando nos estábamos calzando las mochilas vemos que salen una bandada de palomas hacia nosotros a toda velocidad, nos pasan por encima de la cabeza y continúan camino… ¡Una carrera de palomas! Lo siento por la ignorancia, pero nunca en mi vida había oído hablar de tal cosa, y me tuve que enterar cuando casi me atraviesan en su afán por ganar las olimpíadas. Después de varios segundos de confusión (sentí que me hubieran dado varias vueltas con los ojos tapados), terminé de acomodarme el equipaje y continuamos camino. Compramos el billete para ir a Matnog, un pequeño pueblo desde el que pensábamos viajar en barco hacia la isla de Samar. Nos subimos al autobús y nos encontramos con el diseño más hortera y estrambótico que habíamos visto en nuestras vidas. Me podría imaginar una cosa de ese calibre en Japón, donde los frikies tienen su propio reino, pero ¿en Filipinas? Bueno, que juzguen vuestros ojos.

autobús filipinas

Nos sentamos observando con detalle las cortinas y los asientos del autobús, mientras buscábamos un lugar dónde dejar las mochilas. De repente, siento que tengo a alguien casi pegado a mí, me giro y me encuentro una cara sonriente preguntando si puede ayudarnos. ‘¿A qué?’ me pregunto. En cuanto ve que hago un gesto afirmativo, me saca la mochila de las manos y la coloca debajo de los asientos una rapidez propia de un trabajador durante la visita del jefe. Me quedo sorprendida y cuando voy a darle las gracias me doy cuenta de que lleva un alzacuello. Miro mi alrededor y veo que sus compañeros también. ¡Pasamos de la bandada de palomas a la de curas en menos de cinco minutos! Entonces recordé que Filipinas es un país extremadamente católico, hasta el punto de tenerle gran amor a la colonización española ‘porque les trajeron la religión’. ¿? Me sentía un poco desorientada por la situación, ya que todos tenían su mirada clavada en nosotros y nos sonreían con esa expresión facial que quiere transmitir la serenidad en estado puro, y que a mí personalmente, me asusta un poco. Me giro hacia Ariel para comentar la situación cuando una de las pocas mujeres que acompañan a los sacerdotes se levanta y se nos acerca.

– ¡Hola chicos, bienvenidos a Filipinas! ¿De dónde sois?

– Gracias… Pues él es Ariel y es de Argentina y yo..

– ¿Sois católicos? ¿Vuestro país es católico no?

(¡Bum! Jarra de agua fría. No era ni de lejos el tipo de conversación que queríamos tener)

– Mmm, bueno, nuestros países son católicos pero nosotros no.

– ¿No? ¿Por qué? ¿No creéis en nada?

– Bueno, no es que no creamos en nada, pero no tenemos religión.

– ¿Pero por qué? ¿No creéis en el Señor?

– No.

– Pero deberíais leer la Santa Biblia, vais a encontrar muchas respuestas, y quizá todavía podáis salvaros.

– Yo ya he leído la Biblia señora (responde Ariel) y no creo en ella.

La señora pone cara de sorpresa. Parece que nunca hubiera escuchado una respuesta semejante. Titubea un rato y trata de explicarnos porqué deberíamos unirnos a su club. Yo empiezo a sentirme cada vez más incómoda y siento que definitivamente está traspasando la linea del respeto y le corto la conversación antes que termine en una discusión.

matnog filipinas

Llegamos a Matnog después de varias horas en el autobús hortera y una extra de tuk-tuk bajo una lluvia torrencial. El pueblito invitaba a irse cuanto antes. En nuestro ranking personal se ganó el puesto al lugar más desagradable de Filipinas.

Al día pensábamos embarcamos rumbo Visayas Orientales, con el desafío de entender por qué habían sido apartadas del circuito turístico, hasta el extremo de que eran prácticamente invisibles en las guías de viajes.

Escrito por Endondesea

4 Comentarios

  • Sara... marzo 31, 2016 at 18:52

    Que aventuras vivides….desde logo muy interesante e polo que vexo algo agobiante tamén

    Reply
    • Endondesea abril 4, 2016 at 06:29

      Si, nas viaxes hai de todo! Pero o fin e o cabo todo se convirte en aprendizaxe! Biquinhos

      Reply
  • Sonia Alv marzo 31, 2016 at 21:52

    Encantoume! Máis, máis, MÁAAAAIS
    Por certo, de carreira de camelos a carreira de palomas, a ver cal vos toca presenciar no Xapón!

    Reply
    • Endondesea abril 4, 2016 at 06:28

      Gracias Sonia! Con esta motivacion que tes seria un delito deixar a historia pola metade jaja. Efectivamente continua, en poucos dias estara listo. Bicus

      Reply

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    • Hace dos días que no cabemos dentro del cuerpo de felicidad.
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Hace dos días que decidimos darle hogar a esta hermosa gatita abandonada hasta que podamos encontrar su familia definitiva. ••
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    • **Paseando por #christiania, el lugar más curioso de la ciudad de #Copenhague. Se trata de una vieja base militar que fue #ocupada en los #setenta para construir un espacio #libre del control del #estado.**
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