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Festival de Gnaoua y una huída: últimos días en Marruecos
Marruecos

Festival de Gnaoua y una huída: últimos días en Marruecos

Fueron días en África fueron muy intensos y pusieron a prueba nuestra paciencia, serenidad y sentimientos. Esta última etapa del viaje se desarrolló en Essaouira, con un clima protagonizado por el viento, en convivencia con Marco y el Festival de Gnaoua, momento que esperábamos como agua de primavera desde que llegamos a Marruecos.

Muralla de Essaouira

El viento, omnipresente, condicionó inevitablemente nuestra estancia y disfrute en la ciudad. Ya desde adentro del apartamento se oía soplar de manera constante, y era cuestión de poner un pié en la calle para tener que ofrecer resistencia a las ráfagas, que para colmo enfriaban el aire al punto de tener que andar siempre abrigados en pleno verano. Y nosotros que pensábamos que estar en África iba a ser más que caluroso. Habíamos decidido alquilar un apartamento por un mes para conocer la hermosa ciudad durante el Festival de Gnaoua, momento en el que llega gente de diferentes países para disfrutar de la música tradicional marroquí y algún que otro grupo internacional. Pasados unos días nos arrepentimos de la decisión: mareas de gente yendo y viniendo y el insoportable viento. Cuando entrábamos en la medina dejábamos de sentirlo gracias a la gran muralla que la rodea, pero había que resistir igual ante el ataque desalmado de los vendedores que muchas veces nos llevaron a situaciones muy densas.

Así como salíamos de una situación incómoda con algún personaje, entrábamos en una escena psicodélica entre los colores de las telas, las artesanías, los olores, los sonidos, y la gente con sus movidas cotidianas, algunas tan diferentes a las nuestras y otras tan parecidas. En esas calles no hay leyes laborales, ni seguridad social, ni sindicatos. Podíamos ver al mismo tipo trabajando desde las 8 de la mañana hasta las 12 de la noche, como también al que se pasa el día en el bar viendo la vida pasar, a los viejitos con sus carros ofreciendo llevar equipajes, a niños pidiendo monedas, a mujeres haciendo crêpes, a chicos vendiendo pan casero o drogas varias y otro puñado de situaciones extrañas.

Sin embargo se aprecia una relación más directa entre el productor y el vendedor, el circuito comercial es más artesanal. También hay cooperativas de trabajo, algunas sólo de mujeres, sobre todo en la industria textil y la del argán. Pareciera que hay menos distribuidores e intermediarios que saquen tajada y eso es maravilloso, aunque algunas veces se olía alguna mafia en la organización del comercio callejero.Medina de Essaouira

El hecho de estar en un lugar como este nos lleva a tener la cabeza a mil revoluciones prácticamente todo el tiempo.Estamos lidiando con una intensa realidad a pocas semanas de habernos conocido: estamos en África, interactuando con una cultura árabe, de religión mayormente musulmana y europeizada a raíz de una historia muy fuerte de invasiones, colonias, guerras y éxodos. El pueblo marroquí lleva siglos soportando monarquías violentas, corrupción, censuras y opresión. Hoy en día atraviesan tiempos más calmados, aunque existen varios frentes difíciles de apaciguar. Este presente alberga una civilización beréber originaria oprimida en resistencia, unas generaciones mutadas por la globalización, y un pueblo muchas veces confundido e insatisfecho, gobernado por un poder monárquico mediocre, una religión que no a todos y todas agrada y medios de comunicación occidentalizadores.

Por otro lado, debemos dejar constancia de lo bello que se cruzó a nuestro paso en nuestros últimos días. Chele y Enrique fueron la caricia que nuestro corazón pedía a gritos. Ella es marplatense y él de un pueblo oscense del Pirineo. Se dicen nómadas, han hecho viajes increíbles y por el momento llevan el Ginger, un restaurante muy original en Essaouira, con comidas orgánicas, jugos naturales, y buenas energías. Nos transmitieron  mucho optimismo y ganas de seguir viajando. Nos regalaron palabras sabias, alojamiento y apoyo en un momento especial y un tanto difícil de nuestro viaje. La sincronicidad otra vez se hacía presente, esta pareja ha sido enormemente inspiradora para nosotros.

Recordamos con cariño a Flora, una chica francesa que aportó a estos últimos días música artesanal y palabras de aliento. Zadijha, la mujer que vivía en el piso de abajo puso su granito de arena al suavizar nuestro trato con el intratable dueño del apartamento, nos reímos hasta la saciedad con un vasco callejero que aprovechaba toda ocasión para decirnos que en breve iba a ser millonario y nuestro ‘amigo’ Marco, que el día anterior a nuestra partida de Marruecos y después de haber pasado un maravilloso mes juntos, se levantó más temprano de lo acordado y se fugó llevándose nuestra cámara de fotos, el altavoz y un pedacito de nuestro corazón. Entre tanta confusión y sentimientos revueltos, apenas pudimos disfrutar del Festival de Gnaoua, que a fin de cuentas había sido el catalizador de nuestra dilatada estancia en la ciudad. El caprichoso destino nos tenía preparadas unas cuantas desventuras para coleccionar en nuestra bitácora de viajes.

El último recuerdo de este viaje se manchó con una pelea con los taxistas que intentaban por enésima vez estafarnos en el trayecto hacia el aeropuerto. Nos vimos casi huyendo, respirando profundo en la sala de espera de embarque. Los dos meses que pasamos en el país habían sido suficientes.

Escrito por Endondesea

2 Comentarios

  • Fernanda enero 16, 2015 at 22:27

    Este festival y estas fotos de Marruecos me trae imágenes muy diferentes de las que suelo tener de ese país, espero poder conocer algún día, saludos!

    Reply
    • endondesea enero 18, 2015 at 02:47

      A nosotros nos gustó mucho el festival pero lo que hay que aclarar es que está abarrotado de gente! Me refiero hasta el punto en que no se puede caminar. Toda una experiencia 🙂

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    • Hace dos días que no cabemos dentro del cuerpo de felicidad.
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Hace dos días que decidimos darle hogar a esta hermosa gatita abandonada hasta que podamos encontrar su familia definitiva. ••
Hace dos días que hay una dosis extra de amor yendo y viniendo.
    • Hace un par de meses que llegamos a #Irlanda y nuestra vida está cambiando a pasos acelerados. La música se está convirtiendo en uno de los componentes más importantes de nuestros días, especialmente en los de Ariel. Esta cara de felicidad lo dice todo. #music #lifeismusic #purelove #rutinas
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    • **Paseando por #christiania, el lugar más curioso de la ciudad de #Copenhague. Se trata de una vieja base militar que fue #ocupada en los #setenta para construir un espacio #libre del control del #estado.**
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